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Por fin, orangutanes

El vuelo de Yakarta a Pangkalan Bun dura apenas una hora y cuarto, por lo que el trayecto es fácil si quieres visitar el parque de TanJung Puting para ver los queridos orangutanes, nos lo habíamos perdido la otra vez que estuvimos en Borneo.

Después de cinco días en el barquito de medio lujo en el parque nacional de Komodo y varias advertencias de otros viajeros sobre lo cutre,ñque eran los barcos que cruzan este río, la cantidad de mosquitos y lo aburrido del trayecto, nuestras expectativas estaban por los suelos. Para acabar de rematarlo, cuando nos recogieron del aeropuerto , y tras 30 minutos de viaje hasta el puerto, el coche nos metió en unas obras a medio acabar donde había un montón de basura y daba más la impresión de que nos iban a secuestrar que de montarmos en un barco.

La primera noticia fue el barco. Era bastante más grande de lo que esperábamos, limpio y con aspecto de nuevo. La marea estaba muy baja y tardamos unas dos horas en poder salir. Mientras esperábamos, Amalia y Sebas fueron al pueblo a comprar una baraja de cartas,y la dependienta le pidió a Amalia que se hiciera una foto con su hija. Ahí nos quedó claro que esto ya no era Bali, y que no estaban acostumbrados a ver tantos turistas.

La segunda noticia fue que tanto el “jefe” de la agencia como nuestro guía hablaban algo de español. Para nuestra sorpresa, los españoles son los turistas más habituales de este Tour.

Los primeros primates que vimos fueron los narigudos (Proboscis) que son endémicos de borneo. Aunque todo el mundo viene aquí a ver los orangutanes, poder ver los narigudos es muy especial.

A lo largo del río hay dos campamentos, el primero y más cercano es el más reciente, y el más lejano es Camp Leakey, operativo desde 1971. Nuestro guía decidió empezar por el más lejano, así que tuvimos muchas horas de barco para relajarnos hasta las 2:00 de la tarde cuando finalmente llegamos al parque a la hora en la que los alimentan.

La verdad es que antes de llegar a las plataformas de alimentación donde les dan de comer, a horas establecidas, ya vimos unos cuantos orangutanes en los árboles,  esa experiencia estuvo mucho mejor que la de la plataforma. Las plataformas de alimentación cumplen uns función, por un lado se tiene a los orangutanes controlados, y por otro se facilita el contacto entre los machos y las hembras, algo que solamente le resulta fácil al macho alfa, el cuál puede hacer una llamada a la hembra de mucho mayor alcance.

Sacamos cientos de fotos a los orangutanes y estuvimos allí disfrutándolos casi una hora. También vimos un Gibón de barba blanca, algo también nuevo para nosotros.

Volvemos al barco satisfechos de haber visto por fin orangutanes. Esta noche tocaba un paseo por la jungla para ver todos esos animales y comportamientos que no se ven de día. EN teoría puedes ver cosas muy inusuales como lémures, pero la realidad es que es muy difícil ver nada fuera de lo habitual porque recorres caminos muy transitados por otros turistas. Los animales por lo general, tienden a habitar el contacto con nosotros.

Como de costumbre, vimos a los animales más pequeños, pájaros, insectos, ranas, tarántulas y un escorpión.

La segunda noche dormimos un poco mejor que la primera. La primera actividad de tercer dís era un paseo en canoa por el río donde intentaríamos ver algún animal en las orillas. No vimos muchos animales, pero  el paseo fue entretenido y el paisaje muy bonito. Lo que sí vimos fueron un par de serpientes completamente inmovilizadas, esperando a que pasara algún pez para lanzarse a toda velocidad, como en los documentales.

Nos quedaba el primer campamento, el más cercano del recorrido.  EncontramoS un par de orangutanes en la entrada, saltando entre  árboles(y tirando un tronco que casi mata a Sebas), y tuvimos la ocasión de ver cómo el macho alfa descendía del árbol para ir caminando hacia la plataforma. Pasó a 2 m de nosotros y la verdad es que impresiona muchísimo. Una vez que los has visto en los árboles, verlos en las plataformas no tiene tanta gracia. Así que después de cinco minutos de verlos en las plataformas, le dijimos al guía que ya podíamos volver al barco.

La última actividad de nuestro Tour era visitar uno de los poblados dentro del parque. Son esos sitios suspendidos en el tiempo en el que la vida es muy diferente a lo que podemos imaginarnos. Para hacerse una idea, esta gente no tenía Internet hasta la pandemia. Como siempre que íbamos a estos sitios, en contraste con la escasez y las dificultades, observávamos la felicidad y tranquilidad de todo el mundo . Como con tan poco y con una vida tan dura, se respira un aire de tranquilidad y se escucha a losniños corriendo por la calle. Siempre nos sorprende. No es la primera vez, lo hemos visto en otros países.

Han sido unos días de lo más inesperados. Veníamos con muy pocas expectativas y nos vamos encantados y tres días ha sido la cantidad de tiempo justa. Vivir en un barco en el río,ha sido una experiencia que no habíamos vivido antes y que recomendamos a todo el mundo en su justa medida. Los orangutanes no nos han decepcionado. Son uno de los animales que te impresiona cuando tienes delante, como las ballenas, las mantas y tantos otros que hemos visto en este y otros viajes. En general, también agradecemos haber salido del circuito turístico y tener contacto con algo un poco más auténtico de Indonesia.

La única parte fea de todo esto fue la aerolínea. Para ir al norte de Burneo, seguimos en la misma isla, tenemos que coger dos aviones, uno para cambiar a la isla de Java y otro para volver a Borneo, no hay otra combinación. Hacerlo en coche en tiempo razonable no es posible, tenes en cuenta que es la tercera isla más grande del mundial. Nuestro vuelo salía a las 8:45, pero lo retrasaron una hora. No parece gran cosa si no se tiene en cuenta que teníamos una conexión que íbamos a perder. Nos  a otro vuelo y el resultado de todo esto que pasamos: cinco horas en el aeropuerto. Para hacerlas un poco más tolerables, los pasamos haciendo un masaje y el resto cotilleando tiendecitas.