• Menu
  • Menu

La "Perla" de oriente: Manila

  1. La "Perla" de oriente: Manila
  2. Donsol o el fin del mundo
  3. Puerto Princesa: por fin un descanso!
  4. Viajando a lo filipino
  5. El Nido:encontramos el "Lago azul"
  6. Coron, el paraíso del buceo de naufragios
  7. Filipinas: Juicio Final
  8. Ángeles (de alquiler)

Llegamos a Manila. Bueno, no a Manila Manila, sino a Clark, que según AirAsia está “ahí mismito de Manila” (léase 2 horas de autobús).

El autobús te deja a las afueras de la ciudad. De ahí un taxi (con demostrado desprecio por la vida, como es normal en Asia) nos llevó a nosotros y a un par de japoneses a nuestro hostal. Llegamos después de parar 3 veces a preguntar, una porque el motor no funcionaba y otra porque nos metimos en dirección prohibida.

El hostal está bien por lo que pagamos y sobretodo viendo como está el patio aquí en cuanto a la limpieza y el comfort. La habitación daba a la calle, por lo que tuvimos “la banda sonora de la fantástica vida nocturna de Malate” toda la noche. Dormimos fatal.

Al día siguiente (hoy), salimos a “hacer el turista”. Decidimos empezar con Intramuros (antigua ciudad amurallada dentro de Manila, herencia de los españoles) y de ahí a Quiapo (en busca de una cámara digital, después de comprobar tristemente que la calidad de nuestras fotos ahora no da ni para una ampliación)

Sandra tuvo la fantástica idea de ir caminando a Intramuros. Así es como se conoce una ciudad no? Pues sí…así conocimos unas cuantas cosas de la ciudad.

Así conocimos a los críos que juegan con la basura, a la gente que vive debajo de un árbol, a los que viven encima del árbol, a los que buscan la comida en la basura, a los que te piden y te sonríen con un solo diente…y claro, el campo de golf al lado.

Hacía tiempo que no veíamos tanta miseria (desde Delhi). Se nos quitaron las ganas de conocer mucho más de la ciudad, pero seguimos nuestra ruta hacia Intramuros.

Para ser sinceros, lo primero que dijimos al llegar fué: ¿Es esto? No sólo no había nada espectacular que ver…Había unas cuantas cosas que nos gustaría no haber visto, como las prohibiciones de atuendo que impone la Iglesia Católica aquí en Filipinas. Nos quedó claro que el Islam lo hace porque tiene a la gente bien agarrada…y también queda claro que cuando una religión tiene poder, sea la que sea, se vuelve igual de intransigente. En España no lo hacen porque ya no va ni Dios…pero aquí que la gente pone “Creemos en Dios” en los coches, pues eso…dos tazas.

Pasamos (por casualidad) delante de la oficina de inmigración donde extienden las visas (tenemos 21 días y quizás estemos más). Preguntamos al funcionario de turno qué hacía falta, y la respuesta nos dejó a cuadros. No podíamos entrar con pantalones cortos a la oficina de inmigración (el propio funcionario se ofrecía a hacerlo por una módica suma, claro).

Es decir: las normas de atuendo para entrar en los edificios del estado son LAS MISMAS que para entrar en una iglesia. ¿Casualidad? No lo creo.

Tomamos un Jeepney (una mezcla de Jeep del ejército y autobús) hasta Quiapo. El viaje fué pintoresco…pero el aterrizaje en Quiapo terrible.

Suciedad, caos, miseria y ruido. Decidimos meternos en nuestro refugio habitual: un centro comercial.

El centro no tenía desperdicio. Parecía como si a todos los chiringuiteros de la zona les hubiesen puesto un local y un traje. Pero el ambiente era el mismo. Cutre a matar, tanto en lo que se vendía como en el ambiente (follón, música a toda leche, sonidos de videojuegos y karaokes). La gente se encierra en una cabina para cantar Karaokes ellos solitos! (el de la foto era un señor ya mayorcete en pleno concierto)

Pasamos al plan de emergencia: el cine.

Esta vez fué Indiana Jones. A pesar de haberse estrenado ayer estábamos casi solos en la sala. La única pega es que algunos usan el cine como nosotros, como refugio, y a veces se duermen y roncan toda la peli, pero en fin, es mejor que salir ahí fuera.

Al salir las calles estaban inundadas por la lluvia y los niños jugaban en las aguas estancadas (composición 99% igual a la de las cloacas) como si fuese la piscina de verano. Nos cachearon para entrar al centro comercial (donde estaba prohibido grabar con mi cámara y tocar las barandillas) y nos volvieron a cachear en la entrada del tren. Muy bonito.

La verdad es que hoy nos vamos a dormir con un 1-0 a favor de Manila. Nos ha ganado de goleada y estamos pensando que a lo mejor no renovamos la visa (y volvemos a Tailandia a ver el norte).

Al principio del día no sabíamos porqué no veíamos turistas. Ahora lo sabemos.

Vamos a darle una oportunidad a sus playas…

44 comments