Llegamos a San Juan la mañana del 30 de diciembre, pasaríamos dos noches para celebrar la entrada al nuevo año, en una ciudad con mucha oferta de ocio y restauración. Esta vez cambiamos de barrio, nos alojamos en Miramar, un barrio tranquilo, de casitas y con murales espectaculares en las paredes casi en cada manzana. Además, estábamos cerca de algunas atracciones que queríamos investigar.
Primero salimos a investigar y tomarnos un café, clin clin (sonido de máquina registradora), Sebas se cortó el pelo y se retocó la barba.. clin clin…después fuimos al mercado Santurce, rodeado de bares y garitos, al mediodía la mayoría cerrados, y acabamos comiendo en un italiano por el otro ojo de la cara que nos quedaba. Si algo aprendes en Puerto Rico, es que todo es carísimo como en New York, pero hablan en español.






Dejamos a los niños en el apartamento para descansar, Hugo no podía andar todavía mucho por la herida del pie, y fuimos a reservar un restaurante para la noche del 31. Primera parada , el T-Mobile, una especie de food court pero a lo finolis. Estaba plagado de pantallas, luces y decoración navideña, y un escenario con música salsa a todo volumen, ensayando para la noche del día siguiente. Los restaurantes en realidad ofrecían comida rápida, o fritanga en sitios bonitos, menos uno, allí fuimos a La Central a reservar.
La reserva se hace por internet, para cualquier restaurante del complejo, y hay dos turnos de comida empezando a las 18:45. Si no tienes reserva en un restaurante no entras esa noche, especial pues en el escenario actuaría entre otros Luis Fonsi. Bien, queremos segundo turno plis, ok 1400 dólares…… QUÉ??!!


Salimos pitando… y empezamos a buscar otras opciones… 700/800 dólares… Finalmente decidimos reservar otro restaurante aunque no estuviese en el recinto y reservamos en Carnes Steak House (un restaurante argentino) el 31 a las 21:45 horas, Sebas llamó para confirmar la reserva.
Objetivo del día cumplido,mañana sería otro día para pasear por Old San Juan.
Nos levantamos con un calor sofocante y un ruido como si estuviesen aterrizando tres aviones junto a nuestras orejas. Son generadores? Por qué??
Descubrimos que no había luz, bueno será un problemita puntual. Desayunamos como pudimos y nos fuimos con los móviles muertos de batería a comer y pasear por Old San Juan. Entonces el taxista nos dice, no.. si es un apagón que ha dejado sin luz a TODO PUERTO RICO. Perdón? Toda la puñetera isla si luz?, sí, y cuánto durará? Ummm han dicho que 2 o 3 días. WTF!!.
Lo entretenido fue buscar un restaurante con generador, lo encontramos, y cuando ya estábamos bebiendo la cerveza y pensando qué pedir de comer, nos informan que se les acaba de estropear el generador y no nos pueden servir. Acabamos en otro restaurante donde pudimos cargar los móviles. Tras dar un paseo y hacer alguna comprilla en las pocas tiendas que tenían algo de luz (fueron dando luz poco a poco a las zonas más turísticas), volvimos al apartamento (que había encendido su generador) para prepararnos para la cena.
Llegamos puntuales al restaurante, y nos dicen que la cocina estaba cerrada. AHH noooo mami, teníamos reserva a las 21:45 que confirmamos por teléfono. Montamos tal follón que nos hicieron sitio en la mejor zona del salón. Eso sí, nos cebaron cuál pavo en navidad, porque trajeron los platos uno tras otro (debieron pensar, habéis venido los últimos pero os vaís a ir con todos los demás).

Tras una comida rica, copiosa y atropellada, nos íbamos a ir de fiesta no? Son sólo las 23 horas. Entonces el taxista nos dice que es mejor quedarse en casa hasta la 1 am, porque es costumbre en algunos disparar tiros y había ocurrido algún que otro “accidente” por una bala perdida. Pensamos que estaba exagerando pero nos entró un poco de canguele y decidimos ver los fuegos artificiales que había por toda la ciudad desde nuestra terraza superior, atravesando el año con trocitos de fresa que Amalia se había encargado de cortar como si fuesen uvas.





La verdad, que pese a los contratiempos, lo pasamos bien.




Leave a reply