El Vuelo
Nada más despegar avisan por micrófono si hay personal médico en el avión, por lo que Sandra tuvo que intervenir de nuevo. Una crisis hipertensiva, que costó manejar en pleno vuelo, sin botiquín, exacto, sin botiquín; lo que sí tenían era naloxona por si había una sobredosis, el problema de adicción de los yanquis no para tomarlo a broma.
El vuelo para Sandra fue bastante entretenido, la única ventaja es que iba en primera fila donde le asiento tiene más espacio, pero se pasó dos horas sujetando una botella de oxígeno por protocolo del avión. Al aterrizar unas preguntitas más por parte de la policía del aeropuerto y a salir a la calle en busca de Uber en plena ola polar, con un frío y viento horrorosos para nuestro estándar.
Cuantas más ganas tienes de llegar más tardas, pues nos equivocamos de hotel entre los muchos de la cadena….
A las 2 de la mañana llegábamos al hotel y a las 3 recibimos la llamada de un proveedor en España que tras un mes detrás de él se le ocurre llamar ese día a esa hora….holy shit!
Día 1
En nuestra anterior visita ya habíamos visto lo esencial, así que tocaba improvisar y perderse por la ciudad. Para salir a la calle necesitas 10 minutos enfundándote capa tras capa, y salir disparado del hotel pues una vez rebozado en ropa te asas de calor por la calefacción. Misión del día aprovechando que estaba soleado, ir a Central Park.
Hicimos lo que cualquier newyorquer haría y todos su tópicos. Primera parada, un cafecito para llevar en Starbucks, que ni es café ni es nada, pero es muy típico. Un señor indigente nos pidió un café con leche, que compramos, y preguntamos como iba a pasar estas noches tas gélidas en NY, él tenía la suerte de quedarse en el sótano de un primo, pero no todos los indigentes la tendrían.
Callejeamos hasta Macy`s, el centro comercial más grande de Estados Unidos, y pudimos ver las famosas escaleras mecánicas, todavía en funcionamiento desde 1902, las primeras escaleras mecánicas del mundo. Compramos unas zapatillas para Amalia mientras escapábamos del frío. Justo delante, la calle estaba cortada, por el rodaje de una película, se rumoreaba que era la última entrega de “Solo en casa”, no lo sabemos seguro. Estuvimos intentando pescar la foto de algún famoso y creo que lo conseguimos (Arnold S.)
Amalia se comió un hot dog, que era una auténtica basura – así que ya somos tres en la familia los decepcionados con eso.









Continuamos nuestro camino hacia Central Park, haciendo una parada para comer. Hay que tener en cuenta que los rascacielos tapan el sol y a partir de las 16 horas, el clima se vuelve cada vez más frío y para nosotros más difícil aguantar la caminata. Así que decidimos comprar las famosas (y a nuestro juicio normalillas) Crumbl cookies para los chicos y los primos, por un precio módico de casi 6 dólares por galleta. Para los adultos compramos fruta, pues una sola de la galletas podía contener 660 kcal, había una de 1000, así que sanas no son, y mantequilla llevan en exceso.
Sin quererlo, habíamos estado todo el día caminando y llegamos al hotel a eso de las 20 horas, para cenar pedimos que nos entregaran la comida, no apetece nada salir una vez estás calentito en la habitación.
Día 2
Tenemos que rellenar el tiempo como sea y conseguir el objetivo del día, el que no completamos el día anterior, llegar a Central Park. La rutina empieza con el café de costumbre (en el hotel podemos desayunar, pero el desayuno es malísimo y el café es americano, o sea, café lavado).
Fuimos caminado y chafardeando la ciudad, pasando de nuevo por Times Square, que siempre obliga a pararse y ver la cantidad de pantallas. Llegamos a Central Park y para recorrerlo mejor en su mayor extensión sin pasar demasiado frío , lo hicimos en calesa,mientras parábamos en los puntos más emblemáticos del parque, escenarios de muchas películas conocidas. Pese a la manta, y el solecito, nos quedamos congelados, por lo que tuvimos que aligerar para encontrar un restaurante pues algunos ya no sentían ni manos ni pies.










Una vez saciados gracias a unos kebabs en un turco nos fuimos a la gran atracción de la tarde, el Museo del Espía. A parte de ser un museo que piezas y explicaciones sobre el papel de los espías en la Segunda Guerra Mundial, entre otros acontecimientos importantes, puedes realizar juegos o habilidades de espía (trepar, agilidad, esquivar lásers, memoria, etc) incluso te hacen un perfil de espía al final de pasar una serie de pruebas. Resultados: Amalia es la spymaster (la fucking boss), Sebas (technical logistic agent, el que pone las cámaras y micros vamos) y Hugo y Sandra (handle agent; manejan otras agentes y recursos). La verdad que fue muy divertido y se nos pasó el tiempo volando, estuvimos 3 hora y media sin darnos cuenta.






Dejamos por zanjado el día, con una cena en la habitación y las fabulosas vistas desde la terraza del hotel, la verdad que la localización es increíble.
Día 3
¿Cómo rellenamos el tercer día?, pensábamos que sería difícil, primero un cafecito y luego.. vamos al cuartel general de los Cazafantasmas…..no llegamos, se nos ocurrió meternos en una especie de Outlet y el tiempo y Hugo se volvieron locos mirando de un lado al otro. Pasamos casi una hora en la cola para pagar, mientras una señora muy cabreada profería insultos a un cajero en un perfecto español latino, una escena lamentable, con insultos vejatorios y otras joyas como “enano pedorro”, en fin, no vimos que viniese seguridad a parar a la señora que amenazó al pobre cajero con llevarle ante la justicia.
Salimos de ahí muertos de hambre, por lo que fuimos a comer cerca en un restaurante “Bite”, la verdad que más barato de lo acostumbrado aquí y muy sabroso. Ya os hemos comentado que después de las 16 horas no dan ganas de pasear, como habíamos acabado a las 17 horas, cuando nos dimos cuenta, estábamos en la cola de Crumbl de nuevo a por más galletas y camino del hotel.


Esta noche, seguro cenamos algo en la habitación como es habitual.
El problema será como rellenar el día de mañana que ya tenemos que dejar el hotel y nuestro vuelo no sale hasta las 23:45 pm, estamos pensando qué museos o centros comerciales visitar para poder estar calentitos , sobretodo después de comer.






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