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La Niña del Volcán (Bromo)

Aunque nuestro hotel era muy modesto, estaba frente al volcán, tenía excelentes vistas. Lo malo, es que a las tres de la madrugada, un montón de motos, jeeps y otros vehículos pasaban justo por delante de nuestra habitación para ir a ver el volcán al amanecer.

Este es el efecto de Instagram. Lo vimos en Borobudur,lo  hemos visto aquí y seguramente lo veremos también en Bali. La gente se obsesiona con sacar una foto durante el atardecer, amanecer o cualquier momento del día que quede bien en la foto, haciendo verdaderas locuras para conseguirlo. Aquí la locura era estar a las 3:00 de la mañana o incluso antes en el puesto de observación para conseguir tus 20 cm² de espacio con los que puedes sacar una foto medio decente.

Nosotros, obviamente, pasamos de todo esto, y por ello fuimos recompensados con lugares vacíos, espacio de sobra y tranquilidad, a la hora de contemplar el paisaje y sacar las fotos.

La primera parada de la mañana era un mirador , que es donde todo el mundo va a sacar la foto del amanecer y que está a 2700 m de altura. La guía insistió en la suerte que tuvimos de encontrarlo vacío, ya que  por las mañanas la gente tiene que estar dos horas antes para conseguir un sitio.

Siguiente parada, la caldera del volcán Bromo, que es una gran explanada para sacar unas cuantas fotos con el jeep y que parezcamos muy muy aventureros.

Y ya por fin, después de tantas fotos, y tanto postureo montamos a caballo para ir a ver el cráter activo del volcán.

La verdad es que fue mucho más impresionante de lo que lnos habíamos imaginado. Tanto la escala como la belleza. Es uno de esos sitios en los que te cuesta creer que hayas sido capaz de llegar.

Sorprende, sin embargo, por el sonido. Quizás porque nunca se nos había ocurrido pensar que un volcán podía sonar como la turbina de un avión.

Y este debería ser nuestro último día de aventura extrema, noche sin dormir y ritmo súper acelerado. Mientras escribimos esto, tomamos nuestro vuelo a Bali, donde el viaje debería empezar a ser un poco más relajado. Para empezar a tomar el ritmillo, una partida de cartas en el aeropuerto, mientras esperamos a nuestro vuelo que se ha retrasado.