Tras más de 12 horas de viaje si contamos los dos aviones, la espera en el aeropuerto y el trayecto de coche de dos horas hasta el puerto, media hora de lancha hasta la isla de Derawan, podemos afirmar que a las 11 de la noche llegábamos a destino. Nos sorprendió que el único restaurante que existe occidental de la isla no tiene comida occidental, nos estaba esperando para darnos de cenar un snack rápido.


Nuestro guía llamado Aam Posible, nos dice que para ver el tiburón ballena tenemos que levantarnos el día siguiente a las 5 de la mañana. Ni hablar, rebelión, mañana día perro, sorry.
Tras dormir cuanto quisimos, la mañana se nos fue buscando un restaurante donde desayunar algo que no fuese arroz picante, y acabamos en el restaurante #occidental# con un capuchino y unos huevos fritos. El resto de la mañana lo dedicamos a buscar algún sitio donde nos pudiesen hacer la colada. Tenemos que recalcar que hemos llegado a la isla en miércoles y está prácticamente desierta, los negocios abren tarde y no están todos abiertos.
Alquilamos unas motos eléctricas para recorrer la isla que prácticamente se hace en 15 minutos, es una isla muy pequeña. Mientras paseamos, todo el mundo se gira a mirarnos porque somos bichos raros ya que no suelen verse occidentales en esta isla. Como nos ha informado el guía, el turismo aquí es interno y suele ser la isla de fin de semana de los indonesios que están en tierra firme.




Después de comer y descansar un poco, decidimos bañarnos cerca del resort. La playa es espectacular, nos montamos en una banana que nos dio una vueltecita alrededor de toda la isla.
Acabamos el día contentos y descansados, perfecto porque ahora sí que sí el viernes nos toca levantarnos a las 5 de la mañana si queremos nadar con el tiburón ballena, otra vez.




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