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Plovdiv – Todo está en venta

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Llegamos a Plovdiv después de un largo viaje desde Burgas – largo pero rápido (de las pocas autopistas del país). Dejamos las cosas en el hotel y salimos a caminar por el centro histórico.

Vimos el estadio – para nuestra decepción completamente cubierto por restaurantes y preparado para una expocición de drones. Era difícil imaginárselo en su estado original detrás de tantos focos, colchonetas carteles. Tuvimos la sensación de que no valoraban lo suficiente su patrimonio, si lo alquilaban para eventos, algo que se nos confirmó media hora después.

Íbamos subiendo la cuesta hacia el teatro romano, sin duda el lugar más destacado de Plovdiv, cuando nos cruzamos con gente vestida de boda (incluida la novia). Nos hizo gracia…hasta que llegamos al teatro.

Os imagináis celebrar vuestra boda en el anfiteatro romano de Tarragona? No? Eso es porque no se alquila para bodas, bautismos y comuniones. Si queréis algo así, os venís a Bulgaria, donde el dinero parece comprarlo todo.

Por una hora, la mayor atracción turística de Plovdiv estaba cerrada a los turistas. Y si siolo tenías esa hora para verlo? Pues lo ves desde la puerta – con focos, colchonetas, drones y demás tonerías afeando el monumento.

Nosotros ignoramos a la gente que nos decía que no pasáramos y pasamos. Sacamos fotos y lo vimos…hasta que los organizadores nos suplicaron que nos fuésemos. Sacamos nuestras fotos y salimos, bastante cabreados pero habiendo vivido la experiencia. Sin duda, esto nos dice mucho del país.

Más tarde nos encontramos con los Gironèés Tell. Risas, abrazos y anécdotas entre cervezas. Volvimos a caminar por el centro, volvimos a ver el teatro (desde fuera, iluminado de noche) y planificamos el siguiente día.

Salimos temprano – próxima parada Devin y sus cuevas.

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