El 19 de diciembre llegamos a Santo Domingo. El desembarco realmente fue un proceso muy lento, muy pesado pero habíamos descansado bien. A diferencia de San Juan, Santo Domingo es bastante más caótico, la conducción es muy muy caribeña – básicamente no hay normas pero tampoco hay accidentes así que al final la gente se va adaptando un poquito al caos.
El objetivo del día era simplemente ir a por nuestro coche de alquiler y coger unas tarjetas SIM. El proceso de conseguir las SIM duró una hora porque la verdad que el personal de la tienda no era de los más rápidos por decirlo suavemente. Nos fuimos derechos a Playa Bávaro donde se supone que íbamos a pasar 6 días en un hotelazo 5 estrellas todo incluido.
Íbamos a pringar como todo el mundo pero era la primera vez que hacíamos esta experiencia ,pensamos que a los niños les iba a gustar mucho y que íbamos a pasar nochebuena en un sitio con muchas opciones de restauración y realmente mucha fiesta… y allí fuimos con nuestro coche.
No sabemos muy bien por donde empezar el relato. Lo mejor del día, fue parar en Boca Chica, un pueblo costero que nos pilló de camino y donde pudimos comer comida de Haití buena y barata. Por lo demás, el trayecto ocurrió sin incidentes. Cuando el camino ya se desviaba para llegar a nuestro resort, empieza el caos, para resumir diremos que en una carretera de 2 carriles, uno por sentido, se transforma en 5 carriles en cualquier sentido, eso es lo de menos. Añade tres salidas y entradas de un mall y qué puede salir mal en todo eso..
Sebas se desenvolvió cuál dominicano más y llegamos a salvo sin rasguños en el coche. Para llegar a recepción pasas por kilómetros de carretera y selva propiedad del hotel. Nos reciben en recepción sin más, sin bebida de recepción y sin apenas indicaciones de horarios de actividades, piscinas y servicios, tan sólo como reservar las cenas en uno de los 11 restaurantes (9 aptos para niños) sino querías cenar en el buffet.
El botones, o maletero como le llaman aquí, fue el que nos llevo a nuestra habitación y nos dio 4 indicaciones del lugar, recordemos, habitación 8543…
Y empieza la batalla… el circo.. el parque de atracciones…el crucero…los juegos del hambre… como queráis llamarlo. A continuación narramos nuestra experiencia por puntos.
Clima: una puta mierda, para que vamos a negarlo, en un mismo día te podías achicharrar 3 minutos, para luego caer el diluvio universal, pero nunca hacia sol perpetuo. Era muy entretenido ver a la gente en las tumbonas de las piscina correr para protegerse de la lluvia y en cuanto amainaba salir como caracoles a ocupar presurosos sus hamacas, que no dejaban ni a sol ni a sombra, con la toalla empapada por la lluvia.
Comida: hacía mucho que no comíamos algo de tan mala calidad. Fritanga, barato, repetitivo, mismos sabores. El primer día cenamos en el steak house, la carne estaba bien. El segundo día tuvimos la suerte de cenar en el restaurante español, nunca hay sitio. JAJAJAJAJAJ, aún resuenan las risas cuando nos trajeron el plato de ibéricos. Dos trozos de chorizo cantimpalo, dos trozos de jamón del que te sobró del bocata y a cualquier cosa le llaman queso, ridículo. NO te dejes engañar, aunque parece un restaurante a la carta, es un buffet a la carta, de comida mala.
El tercero lo hicimos en el restaurante de pescado, pasable, al menos el ambiente es tranquilo. El cuarto fuimos al italiano “Dolce Vita”, donde nunca hay sitio, y nuestros platos se los pusieron a otra mesa que se los comió sin rechistar y sin decir ni pio, con lo que tuvimos que cenar con los espaguetis de los niños para los 4, al ver que seguíamos esperando y no nos íbamos es cuando se dieron cuenta de la cagada. La verdad que reconocemos que se portaron muy bien, y nos reservaron sitio para la noche siguiente aunque estaba llena, nos hicieron un hueco y nos mimaron para resarcirse del error. Y llegó la cena de Nochebuena….elegimos el buffet porque nos dijeron que se decoraba con motivos navideños y el menú era especialísimo y además es el restaurante que cierra más tarde. Dos de las tres cosas se cumplieron …
Mención especial a los desayunos… dos buffets y gente matándose por conseguir mesa y poder desayunar antes de que cierren, un par de días nos desviaron a otros restaurantes para poder desayunar por exceso de aforo. Era increíble, no te podías mover de la mesa o te la quitaban, siempre dejábamos a Sebas de bandera hasta que los demás volvíamos con los platos de comida y los dejábamos en la mesa, marcando territorio como un Doberman.
Bebidas: es un todo incluido, y en el Caribe apetecen un cóctel o lo que te de la gana que para eso lo has pagado. El alcohol, está DILUIDO, increíble, así te ponen zumo que es lo que bebes todo el rato, para que no te de un bajón de glucosa…lo único que no diluyen es la cerveza y el vino, que comprobamos vale 3 euros la botella. Si quieres beber algo diferente, prepara la cartera papi.
Fiesta: de 22 a 23 horas había espectáculo cada día, fuimos a un tributo de Michael Jackson que no estuvo mal, incluso Amalia salió al escenario. En ese descuido, nos quitaron la bolsa de chucherías los camareros. Al acabar el show Sandra fue a reclamar la bolsa, que había costado 22 dólares. La devolvieron, con menos chuches de las que quedaban… Hugo se empañaba en ir a la discoteca de adolescentes cada noche, pero no había nadie o casi nadie, y siempre volvía decepcionado pero divertido. Pudo conocer a un chico brasileño, pero fiesta… nada. La noche de Nochebuena no había show especial ni nada, un poco soso todo.
Piscina: para tener toallas te dan unas tarjetas en el check in que cambias por toallas. A nosotros no nos las dieron, fue entonces cuando Sandra se fue a hacer una reclamación al manager, Nikolai, por desinformación y falta de trato acorde con el pago del hotel. Intentó hacer una reclamación por escrito, pero Nikolai se deshizo en favores antes de dejar poner una reclamación, que Sandra intentó dos veces. Habitación 8543, resuena todavía en Atención al cliente, cuando otra secretaria atendió a Sandra en su tercer viaje (las toallas se habían acabado y Sandra fue a reclamar el derecho a tener toallas como todo el mundo ). La de atención se le ocurrió poner cara de aburrimiento, a lo que eso desató la ira del Kraken y al final tuvo que ser un botones que viniese a poner paz a la situación. Habitación 8543.
Una vez consigues toallas, la gente va a primera hora de la mañana a por ellas, consigue una tumbona…. Amigo….. te vas a quedar sin.
Playa: sería bonita sino estuviese tachonada de hamacas ocupadas con toallas desde las 6:30 de la mañana, no es que nosotros lo hiciésemos, nos enteramos de que la gente lo hacía. Conclusión, estuvimos 30 minutos en la playa y Hugo otro día jugando a fútbol con chicos de 19 años.
Gimnasio: date de ostias para conseguir unas pesas o una esterilla.
Servicio: gente falta de profesionalidad, preparación y amabilidad. Creemos que no deben tener un sueldo digno.
Hubo cosas positivas, las partidas de bolos con los niños (15 dólares pp y partida), el billar, los dos Scape Room que hicimos, las caminatas y las risas.

















El segundo día se nos ocurrió salir a ver cenotes. El primero de ellos, el Hoyo Azul, estaba dentro de otro resort hotelero y estaba cerrado por mantenimiento? (No lo entendimos, es un espacio natural..) pero nos quedamos dando vueltas con el coche porque en teoría había un parque de aventura dentro… no recordamos el precio, pero por un parque de tirolinas y 4 aves nos querían cobrar como 500 dólares… huimos.
Nos fuimos al Hoyo Claro, no sin perdernos y meternos por carreteras rurales, el GPS de Sandra se volvió loco y marcaba otro camino diferente al de Sebas. Seguimos esta segunda vez las indicaciones del GPS de Sebas y llegamos al inicio de un camino en un lateral de la autopista. El camino era pedregoso y llegas hasta un “aparcamiento” donde un hombre al que no se le entiende todo y hablar español, te dice que no podemos continuar con el carro por las condiciones del camino. Dejamos ahí el coche y realizamos las casi 2 km que quedaban andando.
Definitivamente el camino era una pesadilla para un coche, lleno de piedras resbaladizas por la humedad y las lluvias de días previos…. Y las que vendrían. Aún así nos cruzamos con dos coches normales que no sabemos cómo habrían llegado y cómo iban a salir, aunque a la vuelta no los vimos en el camino, señal de que lo consiguieron. En el camino una señora nos vendió unas botellitas de agua que pensamos serían para calmar la sed del camino y el sol.
Llegamos a Hoyo Claro, estábamos solos, unas paraíso para nosotros solos, sin turistas ni tampoco gente local, que es la que pensábamos encontrar, ya que la dificultad del camino no es apto para tours de guiris. Pudimos disfrutar de un sitio increíble, de aguas cristalinas rodeado de vegetación. Los peces nos hacían peeling, el agua estaba fresquita y los chicos se lanzaron divertidos. Justo cuando recogíamos diluvió como si no hubiese un mañana, y así recorrimos los 2 km de vuelta al coche, llenos de salpicadura de barro, tierra y algo destemplados. la botellas de agua que compramos sirvieron para limpiarnos los pies. Aunque estuvo pasada por agua, fue la mejor experiencia en Punta Cana.










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