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Hangzhou y el West Lake

  1. Tope Chino
  2. Dentro de la Ciudad Prohibida
  3. Último día en Beijing
  4. Datong
  5. Pingyao: Como en las pelis de chinos
  6. Chucky I, Chucky II
  7. Rumbo a Xi’an (Paz Celestial)
  8. Los guerreros de Terracota
  9. No Shopping Tour (Jiuzhaigou)
  10. El Budha gigante
  11. Queremos un Panda
  12. Yangshuo: Bola de Drac Z
  13. Río Lí: Fani y su macabra influencia de nuevo
  14. Right to be Wrong
  15. Pavarotti no era chino
  16. Planificando nuestro segundo viaje a China
  17. Engullidos por Hong Kong
  18. Gincana en Fuzhou
  19. Wuyi y los 1000 escalones
  20. Días de Sudor en Huangshan
  21. Hongcun y el Valle Esmeralda
  22. Hangzhou y el West Lake
  23. Día perdido en Suzhou
  24. Jardines Clásicos de Suzhou
  25. Disney Shangai, sin Disney
  26. Tongli y despedida de Suzhou
  27. Xian, segunda parte
  28. Everybody is Kung Fu fighting! Luoyang y monjes Shaolin
  29. Las Grutas Longmen
  30. Torre del Tambor, Torre de la Campana y Hutongs
  31. La Ciudad Prohibida, otra vez
  32. La Gran Muralla – esta vez la versión más ortodoxa
  33. La China Moderna – El Parque Olímpico

Nuestro siguiente destino fue Hangzhou, donde el principal atractivo es un lago en medio de la ciudad (el lago del oeste), declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco – por qué? porque las “escenas” del lago (lugares diseñados para ofrecer una imagen determinada) han servido de inspiración a los diseñadores de jardines chinos durante siglos (y también a los artistas chinos que los han pintado en multiples ocasiones). El lago es tan famoso que una de sus escenas (las tres pagodas) está en el billete de 1 yuan.

La única pega es que coincidimos con los preparativos del G20, que se celebrará en septiembre de 2016. La ciudad lo vive como un acontecimiento histórico y las medidas de seguridad son completamente paranóicas:

  • Han cancelado el espectáculo del lago *durante todo el año* por unos cuantos días de evento. (similar al que vimos con Fani )
  • Han cancelado todas las reservas de AirBnb con más de 2 meses de antelación al evento
  • Han sellado todas las tapas de cloacas con precintos
  • Todos los accesos al lago están controlados. Los controles de seguridad crean enormes colas donde la gente se pone nerviosa a 40 grados al sol.
  • Los hoteles han sido obligados a implementar medidas de seguridad (control de acceso electrónico, cámaras en los ascensores, funcionarios del partido comunista en recepción).
  • Etc (lo que no sabemos)

A nosotros nos fastidió el espectáculo nocturno y nos supuso hacer una cola de 1 hora para entrar al lago. Lo único bueno es que una vez dentro, el tráfico estaba cortado y los niños podían caminar más tranquilos.

El lago en sí es solo eso, un lago. Sin embargo lo bueno está en las escenas – lugares diseñados a partir de elementos sencillos (estanques, plantas, rocas, puentes y caminos) que dan una sensación de harmonía y tranquilidad incluso cuando hay cientos (o miles) de chinos por todas partes.

Paseamos sin un rumbo muy definido y acabamos tomando un barco a una de las islas, donde pudimos ver los 4 estanques y las tres pagodas (que aparecen en el billete de 1 yuan). Fue un día tranquilo y agradable – sin ser espectacular, es una parada que vale la pena para descansar de tanta montaña y tantos chiringuitos de souvenires.

Lo que nos sorprendió más (y esto es una constante desde que empezamos el viaje) es el tamaño de las ciudades y las similitudes que empezamos a ver entre los chinos y nosotros. Cuando los vemos vestidos como nosotros, consumiendo lo mismo que nosotros y actuando como nosotros lo hacemos en las ciudades la globalización se hace muy real. Hangzhou ha sido el primer contacto (después de Hong Kong) con una gran ciudad y ya empezamos a ver cómo la China que conocimos hace 8 años ha cambiado:

  • La clase media china está emergiendo con mucha fuerza en las ciudades. Todo el mundo tiene coche o moto. Los jóvenes ya son nativos digitales y no se extrañan de ver occidentales (aunque parezca mentira, en ciudades más pequeñas somos como estrellas de Rock). Los restaurants (baratos o caros) siempre están medio llenos…los más exclusivos con cola.
  • Producen un montón de cultura para consumo interno. Aunque Hollywood es omnipresente y admirado, tienen sus propios ídolos, sus telenovelas y reality shows.
  • Empiezan a expresarse de forma más atrevida en la moda y la estética. Chinas teñidas de rubio o de morado…vestidos atrevidos o looks “raros” ya pueden verse (lejos de Japón, pero se ve una tendencia)

Por último, los precios. Las grandes ciudades tienen un ritmo de vida muy superior a las pequeñas (y ya ni hablar de los pueblos) y los precios van a la par. Para nosotros es más caro Hangzhou (o Shanghai) que Barcelona.

Siguiente parada – Suzhou!

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